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Las inversiones en capitales de riesgo se perfilan como un nuevo estándar para el financiamiento

¿Cómo fue el año 2021 para el mundo y nuestra región?

Hombre con una tablet en manos

18 de enero de 2022


Por:

Jubran Coelho, socio líder de Private Enterprise de KPMG en América del Sur.

Carolina Olivera, socia directora de Private Enterprise de KPMG en América del Sur.

Los capitales de riesgo conforman uno de los vehículos de inversión de mayor éxito en los últimos años a nivel global. Según las estadísticas recabadas por PitchBook Data, entre 2010 y 2021 esta forma de financiamiento, generalmente destinada a apalancar emprendimientos con alto potencial de crecimiento y rendimiento, pero, también, de elevado riesgo; supo crecer a una tasa media anual cercana al 30% en dólares, aunque con altibajos. En ese período de once años, el acumulado global en capitales de riesgo se multiplicó 14 veces, pasando de unos tímidos US$ 48,6 mil millones  a más de US$ 670 mil millones o, de manera similar, de una media de US$ 5 millones por acuerdo a otra de US$ 17 millones por acuerdo.

De hecho, el crecimiento acelerado que muestra la tendencia descrita por estas cifras marcó un nuevo récord para esta fuente de financiamiento en 2021 (los anteriores se habían dado en 2018 y en 2020), lo que no resulta desatinado si se tienen en cuenta tanto la importancia que ha ganado este vehículo de financiamiento entre inversores de todo el mundo –siempre ávidos de exprimir al máximo la rentabilidad en sus carteras y atentos a las nuevas tendencias, especialmente en materia de inversiones verdes y socialmente responsables–,como así también el impulso que ha recibido el financiamiento destinado hacia los sectores del software (que, según la misma fuente de datos, durante 2021 se quedó con alrededor de un tercio del total colocado a nivel global), y el consumo de bienes y servicios (plataformas digitales y marketplaces, por ejemplo) como resultado de la pandemia y sus efectos sobre las nuevas costumbres sociales, laborales y empresariales – especialmente en materia de transformación digital y la necesidad de que las empresas aborden el mercado con nuevas estrategias centradas en el cliente, las que suponen tanto el análisis y uso intensivo de datos como una mayor inversión en tecnologías y herramientas digitales–. Ejemplos claros de estas tendencias, que se han visto reforzadas durante todo el 2021, en especial durante el tercer y cuarto trimestre del año y gracias al impulso proporcionado por la pre y post realización de la Conferencia por el Cambio Climático 2021 de las Naciones Unidas (COP26); son las crecientes inversiones destinadas a contribuir con la reducción de las emisiones contaminantes y en áreas relacionadas a los vehículos eléctricos, la energía limpia, la movilidad y la infraestructura, entre las que pueden citarse algunas de las que lograron captar importantes fondos durante la segunda mitad del año, como el fabricante de vehículos eléctricos Rivian, la empresa de infraestructura de energía alternativa Generate, la compañía de reciclaje de baterías Redwood Materials, y la empresa de energía Commonwealth Fusion Systems, todas localizadas en los EE. UU.; o las ubicadas en otras latitudes, tales como la empresa de almacenamiento de energía Svolt, de China; la centrada en maximizar la economía circular Glover, de Alemania; o la empresa de carne cultivada Aleph Farms con sede en Israel. No obstante, llegando a finales de 2021, el desafío que destacan los inversores en capitales de riesgo sigue siendo la falta de estándares para evaluar las actividades ESG de manera consistente; por lo que, de cara al 2022, resulta probable que aumenten en paralelo las inversiones en tecnologías y herramientas de medición que ayuden tanto a las empresas como a los inversores a rastrear, medir e informar más certeramente el impacto de estas inversiones.

Yendo a los resultados más generales del año que finaliza, es importante destacar que, de entre los 10 acuerdos más importantes de 2021 ordenados por tamaño, la mayoría se localizó en Asia y las Américas, en tanto que tuvo como protagonistas a los sectores del software, el retail y los servicios. De entre los más interesantes, puede señalarse los casos de Flipkart, una empresa de retail de internet de la India que recaudó US$ 3.600 millones en el tercer trimestre; J&T Express, un e-commerce de Indonesia que captó fondos por US$ 2.500 millones en el cuatro trimestre; y, para destacar un caso modelo en América del Sur, Nubank, una importante fintech de Brasil que logró captar fondos durante la mayor parte del año (llegando a superar los US$ 3.000 millones en todo 2021), destacándose tanto a nivel regional como global. 

Siguiendo las tendencias globales y apoyándonos en la evidencia proporcionada por el caso de Nubank (entre otros, que, aunque con desempeños menores, fueron igualmente destacables), en América Latina el financiamiento mediante capitales de riesgo también está observando un crecimiento sin precedente. Durante 2021, Brasil y México, que hasta aquí han sido los mercados que más capital de riesgo han atraído para sus empresas en la última década, captaron en conjunto cerca de US$ 12.000 millones distribuidos en alrededor de 570 acuerdos (es decir, aproximadamente una media de US$ 20 millones por acuerdo, cifra que se encuentra muy por encima de la media global, que en 2021 se ubicó en US$ 17 millones por acuerdo), lo que supone un crecimiento respecto al total logrado en 2020 del 250% en dólares. 

Con este nivel de crecimiento reflejado en los números, la pregunta lógica que se hacen los inversores y analistas del mercado es: ¿cuáles fueron los factores y exponentes de la región que hicieron posible este resultado? Además del caso sobresaliente de Nubank, hubo otras empresas que supieron captar sustanciosos fondos, entre las que se destacaron Rappi (transporte y reparto) con sede en Colombia y Tiendanube (e-commerce) de Argentina, que captaron US$ 500 millones cada una durante el tercer cuarto del año; o WeCancer (salud), Loft (real estate) y Mercado Bitcoin (criptomonedas) de Brasil, que supieron recaudar fondos de entre US$ 200 y US$ 500 millones en diferentes momentos del año. Asimismo, y teniendo en cuenta el creciente tamaño de los acuerdos, la aceleración en la tasa de nacimiento de “unicornios” ha sido otro de los factores que explican el crecimiento del mercado de capitales de riesgo en la región durante 2021. A modo de ejemplo, las empresas Madeira Madeira, Tiendanube, Hotmart, Mercado Bitcoin, Unico, Frete.com, Cloudwalk, Daki, Merama, Olist, Facily, y Cargo X, entre otras, alcanzaron este estatus durante el año que acaba de terminar, logrando una valoración de mercado mayor a los US$ 1.000 millones.

En términos generales, puede decirse que el mercado de capitales de riesgo se encuentra en plena evolución en toda América Latina, pero especialmente en la región de América del Sur, con claros exponentes en Brasil, Colombia y Argentina, y en dónde el sector fintech se quedó con la mayor parte de las operaciones realizadas durante 2021. La rápida maduración de este mercado en esta parte del mundo también queda en evidencia tanto por la cantidad de empresas que alcanzan el estatus de unicornio, como por la velocidad a la que lo están haciendo. Finalmente, han sido determinantes las mejores condiciones ofrecidas en algunos de los mercados de la región, especialmente en Brasil, dónde durante 2021 convergieron bajas tasas de interés, oportunidades de inversión menos costosas, una gama cada vez más diversa de empresas en la búsqueda de financiamiento, y el apoyo estatal a la innovación y el emprendedorismo. En otros países, como en la Argentina, a pesar de que las condiciones económicas y coyunturales no son las óptimas, la gran cantidad de emprendedores y la resiliencia que los caracteriza han permitido, aunque a tasas más exiguas, la proliferación de start-ups y otras iniciativas con alto potencial de crecimiento. 

De cara al 2022, es esperable que la inversión en capital de riesgo se mantenga fuerte en la mayoría de las regiones del mundo, pero especialmente en los mercados menos desarrollados, como América Latina. Asimismo, y en general, resulta probable que esta fuente de financiamiento continúe siendo captada especialmente por las fintech, seguida por los servicios B2B, la salud, la ciberseguridad y las soluciones de inteligencia artificial para todas las industrias. Del mismo modo, se espera que las inversiones en capital de riesgo alineadas con ESG continúen su ciclo de crecimiento, a medida que el interés en este tipo de inversiones siga en alza y se adopten las herramientas de medición necesarias para determinar más certeramente su impacto. El 2022 recién está dando sus primeros pasos, pero las tendencias señalan que este año podría ser otro hito en el constante desarrollo de esta fuente de financiamiento en nuestra región.  

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